(Usamos un seudónimo para mantener la privacidad y pedimos autorización para publicarla en nuestra web).
Hola! Soy Lali. Mi paso por SIVIDA comenzó allá en el año 96, más o menos, cuando decidimos con mi novio hacernos el test para sacarnos las dudas y saber si estábamos bien. Nos atendieron muy bien y de una forma organizada. Lo único que nos incomodaba era la espera, hasta que nos atendieran. Leí un cuaderno muy grande que estaba en la sala. Allí mucha gente dejaba su experiencia. Eran todas muy positivas. Me acuerdo de eso, pero yo no escribí nada.
Unos años más tarde volví por otra duda, todavía estaban en calle Sarmiento. Recuerdo que la chica que me entrevistó me marcó bien las formas de transmisión del VIH y sobre todo que en lo sexual no hay que negociar sino prevenir el contagio. Los dos últimos análisis fueron en calle Zeballos. Me atendió una doctora muy amorosa que me escuchó atentamente y se dio cuenta que mis motivos no eran necesarios para hacerme el análisis nuevamente. No me impidió que lo haga pero me aconsejó consultar con una psicóloga. Me sugirió una del grupo que pudiera ayudarme con estas inquietudes, ya que mis visitas eran cada vez más frecuentes, sin tener un verdadero riesgo. Hasta hoy concurro a una psicóloga que poco a poco me ayuda a despejar mis dudas.
La verdad fui contenida y cuidada en ese lugar. Lamenté mucho cuando se quedaron sin lugar físico propio. Espero que pronto lo vuelvan a adquirir.
Hasta pronto y muchas gracias. Lali.