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Por Cristian Onuma

La Asesoría y Prueba Voluntaria del VIH (APV) es un proceso confidencial donde la persona recibe asesoría (información, apoyo y referencia) a través de un diálogo con un asesor capacitado quien le ayuda a pensar para decidir realizarse la prueba de detección de VIH o no. Esta prueba es voluntaria. Un principio básico de la APV es que ésta debe ser iniciada por el usuario.

Si se decide hacer la prueba, se toma una muestra de sangre, saliva u orina, para identificar la presencia de anticuerpos al VIH. Una vez que el resultado está listo y el usuario acude a conocer su resultado, recibe asesoría para ayudarle a entender y afrontar el resultado, ya sea positivo o negativo. Si el usuario decide no hacerse la prueba y ha estado en riesgo de infección, se le motiva a realizarse la prueba en otro momento, cuando se sienta listo.
Los servicios de asesoría y prueba voluntaria de VIH constituyen un portal para la prevención, cuidado, tratamiento y apoyo en zonas de alta, mediana y baja prevalencia. Este tipo de servicios son adaptables a las necesidades del usuario (de cualquier edad o procedencia). A través de la APV, un mayor número de personas pueden conocer su estatus con respecto al VIH y tener acceso a la información y los servicios
específicos.

Motivos por los que las personas deciden hacerse la prueba de VIH:
• Por tener relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) sin usar correctamente el preservativo;
• Por vivir experiencias que ellos consideran riesgosas;
• Mujeres embarazadas, en las diferentes etapas del embarazo;
• Por tener dudas con respecto a la vida sexual de la pareja;
• Por haber sido abusada/o sexualmente;
• Por recomendación de un/a amigo/a;
• Por conocer a alguien que vive con VIH;
• Parejas que están por casarse y desean conocer su estado serológico;
• Por estar enfermos.

Dependiendo del contexto local, se puede ofrecer el servicio de APV si:
• La persona está en riesgo de infección;
• La persona pertenece a una población con alta prevalencia;
• La persona está enferma;
• Es una mujer embarazada;
• La persona ha sido abusada sexualmente;
• La persona quiere donar sangre, semen o algún órgano.

Los elementos de la APV son:
ASESORÍA VOLUNTARIA EN VIH: significa recibir información, apoyo y referencia a través del diálogo con un asesor capacitado antes y después de hacerse la prueba de VIH.
Antes de la prueba: el objetivo es explicar en qué consiste la prueba y las implicaciones que puede acarrear conocer el estatus VIH. Esta información permitirá decidir hacerse o no la prueba.
Después de la prueba: Asesoría posterior a la prueba de detección de VIH (post- prueba): diálogo al momento de recibir el resultado. El objetivo es comprender el resultado y proporcionar información adecuada, apoyo y referencia. Si el resultado es negativo, la asesoría ofrece una oportunidad para promover comportamientos que reduzcan riesgos de infección; si el resultado es positivo, para reducir
el riesgo de transmisión del virus a otras personas. Además se debe ayudar a enfrentar el resultado y sus consecuencias en la vida personal y la de los seres queridos de la persona.
Asesoría continua: cuando el resultado es positivo, el seguimiento puede durar mucho o poco tiempo, dependiendo de cada individuo. El asesor que dio el resultado puede ofrecer esta asesoría o referir con otra persona más capacitada.

PRUEBA VOLUNTARIA DE VIH: con base en la asesoría, los usuarios deciden hacerse o no el test. Si la persona o pareja decide hacerse la prueba, la toma de la muestra puede llevarse a cabo al término de la asesoría pre- prueba o posteriormente, algunas personas requieren tiempo para pensarlo y regresar en el futuro.
La muestra es tomada por un técnico/a de laboratorio, enfermero/a o médico/a. la persona que toma la muestra también debe respetar la confidencialidad y evitar cualquier juicio, comentario o actitud. El asesor informa a los usuarios cuándo estará listo el resultado y cuándo pueden regresar por él.
Las pruebas más comunes consisten en la toma de una muestra de sangre pero también están disponibles pruebas a base de muestras de mucosa oral.
Prueba a base de muestras de sangre: se toma la muestra y se coloca en un tubo de ensayo al que se lo etiqueta con un código numérico (sin utilizar el nombre de la persona ya que el análisis es anónimo y confidencial). Se coloca un reactivo a la muestra que detecta los anticuerpos que el organismo produce
ante la infección con VIH (no detecta el virus en sí). Para reportar un resultado positivo, se debe confirmar el primer método de detección con uno más sensible denominado método confirmatorio.
Pruebas rápidas: pueden detectar anticuerpos para VIH en una muestra de sangre tomada del dedo y proporciona resultados en tan sólo 20 minutos. Son bastante precisas.
Pruebas orales o de mucosa oral: se realizan con una muestra de saliva de la mucosa interna de la mejilla y encías. Son tan exactas como las pruebas de sangre. También detectan los anticuerpos. En nuestro país se realizan pero su costo es alto.
Pruebas para bebés: todos los bebés nacidos de madres VIH – positivas tendrán un resultado positivo al nacer. Sin embargo, no todos están infectado con VIH. Los anticuerpos de la madre permanecen en la sangre del bebé hasta que éste tiene 15 meses de edad. En este momento, se le pueden realizar las mismas pruebas utilizadas en adultos. Existen pruebas específicas que pueden detectar directamente el virus en los bebés durante los primeros 15 meses de vida pero son muy complejas, caras y no están siempre disponibles.

PRINCIPIOS DE LA APV:
La prueba de detección de VIH debe ser voluntaria.
La APV debe ser confidencial excepto por cuestiones profesionales como servicios de referencia.
- La asesoría debe estar basada en la autodeterminación.
- La asesoría debe estar enfocada en el usuario, centrada en las necesidades específicas y situación del cada usuario.

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