Si el test de VIH te da positivo
Recibir un resultado positivo (reactivo) del test de VIH no es sencillo.
Tal vez sientas miedo, culpa, angustia, desesperación, enojo, entre muchos otros sentimientos.
Es muy importante que sepas que no estamos como hace años atrás.
Hoy existen tratamientos eficaces que pueden controlar la infección.
Cuando recibís el diagnóstico atravesás por un periodo de confusión.
Es difícil tomar decisiones importantes sobre el futuro, pensar en proyectos (laborales o personales), ocuparte de tu salud o contar tu situación a familiares y amigos.
Es natural que te vengan a la cabeza ideas extrañas del estilo “mis días están contados”.
Tenés que hacer un esfuerzo para sacarte esas ideas porque son falsas.
Tener VIH hoy no es igual que hace 15 o 20 años.
Los nuevos medicamentos han logrado frenar el avance de la infección y mantenerla a raya.
La infección de VIH hoy se ha transformada en crónica. Tenés que aprender a convivir con ella.
¿A quien se lo cuento? Para decidir a quién y por qué contarselo, presta mucha atención a tus tiempos y necesidades.
Planificá como decirlo y que esperás de esa persona. Así te vas preparando para afrontar sus mejores o peores reacciones.
Pensá que para los demás también es una noticia difícil de recibir. No todas las personas conocen demasiado del VIH.
Aún existen muchos prejuicios y mucha gente que no está bien informada.
Salir corriendo a contarselo a todo el mundo o guardártelo sólo para vos no son las mejores maneras de afrontar el tema.
Recordá que no tenés obligación de contarlo. Tal vez lo mejor sea empezar por quienes creas que te pueden ayudar más.
Encontrarte con gente que vive con VIH puede ser una buena experiencia. Existen grupos de apoyo a los que podés concurrir.
Si decidís ir, vas a conocer gente que, cuando recibió su diagnóstico pasó por situaciones parecidas a la tuya.
Para averiguar dónde encontrar grupos de apoyo comunicate al 0800 3333 444 (línea pregunte SIDA del Ministerio de Salud de la Nación)
Informate: Aprender es útil para comprender y para preguntar mejor lo que te preocupa. Lo que aprendas también te va a ayudar a tomar decisiones.
Si leés algo sobre el tema fijate que sea actual y quién lo respalda. La mala información es perjudicial para la salud.
En cambio, la buena información te va a ayudar. Muchas personas saben de VIH y de SIDA: médicos, psicólogos, enfermeros, farmaceúticos y servicios especiales de asesoramiento sobre el tema.
También podés recibir buena información en organizaciones sociales que trabajan en VIH/SIDA.
Te recomendamos que consultes a profesionales especializados en el tema para que puedas plantearles tus dudas y hablarles francamente de lo que sentís y lo que te pasa.
Construir un vínculo de confianza es muy importante.
Junto a tu médico van a decidir cuándo comenzar a tomar medicación. Muchas personas no lo necesitan desde el diagnóstico y otras sí.
Si inicias el tratamiento es importante que te puedas comprometer a respetar los horarios y dosis de medicamentos. Esto es lo que se conoce como una buena “adherencia al tratamiento”. Para lograrla, planificá las tomas teniendo en cuenta tu rutina diaria (tus horas de trabajo, estudio, salidas o viajes).
Cuando comiences a tomar medicación ésta es sólo parte del tratamiento. Comer sano, descansar, realizar actividad física, hacer proyectos y tratar de mantener el equilibrio afectivo mejorarán tu salud.
No pienses que sos una persona “enferma”. En tu cuerpo hay un virus con el que se puede vivir y permanecer saludable.
Vivir con VIH no debería aislarte de los demás. Podés seguir con tu vida normalmente. Podés abrazar, compartir tu ropa, cubiertos, mates y nadie va a infectarse.
Tenés derecho a disfrutar de tu sexualidad, construir una pareja, tener una familia, hijos. Es cuestión de proponértelo e informarte bien al respecto.
Recordá que el uso del preservativo no sólo impide que el virus pase a otras personas, sino que también te protege de una reinfección que complicaría tu estado de salud.
Por eso se recomienda que lo uses aunque tu pareja también tenga VIH.
No te autodiscrimines ni maltrates ni dejes que te discriminen o maltraten por ser una persona que tiene VIH o SIDA.
Es bueno que conozcas que existe en Argentina una Ley Nacional de SIDA (Nº 23.798) que te ampara ante cualquier situación de maltrato que te toque vivir.
Esta ley protege también la confidencialidad de tu diagnóstico y prohíbe la realización de análisis de VIH sin tu consentimiento (por ejemplo en un ingreso a un trabajo).
Establece que la atención, los estudios y la medicación son gratuitos en los hospitales públicos y deben brindarse sin costo adicional alguno en las obras sociales e instituciones de medicina prepaga.
Para realizar denuncias 0810 - 333 3762 (Defensor del Pueblo de la Nación)
0800- 999 2345 (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo. INADI)
(Material Adaptado de Campaña llevada a cabo por Ministerio de Salud de la Nación)






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