Respuesta Sexual Humana
Por Lic. Sonia Peciulewicz
La Respuesta Sexual Humana es el modo en que responde el cuerpo a cualquier estímulo sexual (interno y/o externo) y se cumple de acuerdo a un ciclo compuesto por cinco fases. A modo ilustrativo, vamos a transitar por las etapas tomando como referencia una relación sexual heterosexual. 1) DESEO: En esta etapa no hay cambios físicos que puedan evidenciarse. Es como la “etapa mental” de la sexualidad. La etapa de la imaginación, de la fantasía, el “hacerse los ratones”. El deseo es tan particular como los seres humanos. Cada cual tiene sus propias fantasías y puede usarlas como le parezca, si esto no molesta a nadie. Las mujeres son más sensibles eróticamente al tacto, el oído y el olfato, que predominan sobre lo visual. Las mujeres suelen tener fantasías de tipo cinematográficas, en cambio el varón es más visual, y suele tener fantasías de tipo fotográfico. También la Respuesta Sexual Humana puede desencadenarse mediante besos y caricias, aunque no se estimulen directamente las zonas genitales. 2) EXCITACIÓN: Si las condiciones son aptas para que el deseo pueda expresarse, (es decir, el lugar, la privacidad y el tiempo que cada uno necesita) comenzará la etapa de la excitación. Si las fantasías son muy fuertes, o si hay un estímulo externo adecuado (besos, caricias), comienzan a producirse en el cuerpo algunos cambios que lo predisponen a tener una situación sexual. La respiración se acelera, los latidos del corazón también, la sangre circula con mayor rapidez, aumentando la circulación por la piel, que comenzará a transpirar. Ciertas zonas del cuerpo, que están relacionadas con la sexualidad, reciben más irrigación sanguínea y se congestionan, por lo que su tamaño aumenta ligeramente. Esto ocurre en los labios de la boca, los pechos, los labios de la vulva, en la parte superior del pecho, y la base del cuello, cuya piel puede enrojecerse formando lo que se llama “rubor sexual”. Como consecuencia de esta congestión sanguínea, la vagina se lubrica, es decir que sus paredes transpiran un líquido que servirá para facilitar la penetración. El clítoris también aumenta de tamaño y se erecta, se endurece, haciéndose más visible y apto para recibir estímulos táctiles. Los pezones también se erectan, con lo que aumentan su capacidad para ser estimulados. En el varón se produce la erección del pene, es decir, el aumento del tamaño y dureza. Como la erección es un fenómeno que se produce por la llegada de la sangre al pene, y no por un mecanismo muscular como mover un dedo, no puede ser comandado a voluntad. El pene solamente se erecta cuando su propietario está en condiciones para esto, es decir, tranquilo y excitado. 3) MESETA: Si los estímulos sexuales continúan, además de mantenerse los cambios corporales ya descriptos, ocurre que la vagina se engrosa, así es más apta para rodear al pene si es penetrada. Esto constituye lo que se llama plataforma orgásmica. Mientras tanto, el clítoris que había aumentado su tamaño y se exponía más fácilmente al estímulo, se incurva hacia adentro, siendo menos accesible a las caricias o al roce del pene. En realidad el clítoris no es estimulado directamente por el pene, sino que lo hace mediante el tironeo del los labios menores y el empuje que ejerce sobre la crura (las “raíces” del clítoris que rodea la entrada vaginal y lo mantienen en su posición). En esta etapa, en la meseta, el pene alcanza su máximo tamaño y dureza posibles. A partir de allí, la tensión sexual irá en aumento. Los testículos aumentan ligeramente de tamaño por el importante flujo de sangre en la zona genital. El escroto se contrae, acercando los testículos al cuerpo. 4) ORGASMO: Manteniendo el estímulo sexual, ya sea mediante besos y caricias o mediante el movimiento de vaivén del pene dentro de la vagina; después de unos cuantos minutos, se produce un reflejo de contracción rítmica de los músculos que rodean la vagina y el ano (músculos pubococcígeos, fundamentalmente) que dura menos de un segundo cada uno y se repite en descargas de cuatro a ocho contracciones. Es un acto reflejo, que si no es inhibido o “frenado”, produce una irradiación en todo el cuerpo, inundándolo de una sensación de bienestar indescriptible, imposible de describir en palabras, ya que es una vivencia muy íntima. En la mujer, esta etapa puede ser única o repetirse una o varias veces. Eso se llama respuesta multiorgásmica. Los orgasmos pueden ser percibidos en forma separada o bien uno a continuación del otro. En el hombre cuando la tensión sexual se vuelve insoportable, se siente que la salida del semen es incontrolable e inminente. A esto lo llamamos “inevitabilidad eyaculatoria”. El semen es impulsado hacia afuera mediante una serie de contracciones rítmicas. Duran menos de un segundo cada una, los primeros tres o cuatro son más intensos, y su número total oscila entre cuatro y ocho. Es la “eyaculación”. Las contracciones provocan sensaciones muy placenteras, que se expanden por todo el cuerpo con movimientos involuntarios de estremecimiento. Todo acompañado por una sensación psicológica de “perderse” o desvanecerse. Después del orgasmo, la persona se siente relajada con una sensación de bienestar, pudiendo incluso dormirse. Tanto en el hombre como en la mujer, las manifestaciones generales alcanzan su máximo en el momento del orgasmo. En cuanto al rubor sexual, y las contracciones involuntarias de los músculos, suelen manifestarse más pronunciadamente en las extremidades. 5) RESOLUCION: Una vez completa la fase orgásmica, todos los cambios que habían ocurrido ceden, y el cuerpo retorna gradualmente a su situación inicial, disminuyendo la frecuencia cardiaca y respiratoria, produciéndose la descongestión de los tejidos que están alrededor de la vagina, en forma más rápida y eficaz si se ha producido el orgasmo. La sensación de bienestar se manifiesta a través de la relajación muscular. En el varón, posteriormente a la eyaculación y al orgasmo, el pene comienza a “desinflarse” por el vaciado de la sangre acumulada. Esto se llama “detumescencia” y ocurre en dos tiempos: uno más rápido, de pérdida de la erección, pero con persistencia de la tumefacción (semi-erección), y otro más lento, en que ésta semi-erección desaparece completamente. Mientras dura ese proceso, y por un tiempo más, el sistema genital masculino no puede repetir la secuencia completa de erección, meseta y orgasmo. Es el “período refractario”. La duración de este período es variable, pero tiende a prolongarse con la edad, y depende de la calidad de vida, por ejemplo, si se realizan ejercicios, la calidad de la comida que ingerimos, la bebida…los hábitos saludables son un factor de gran importancia, no sólo en el período refractario, sino en todas las dimensiones de la sexualidad. La relación sexual no tiene porqué darse por finalizada cuando se vive una experiencia orgásmica. El momento de intimidad es una excelente oportunidad para compartir con la persona que elegimos. No nos olvidemos que una de las funciones de la sexualidad, más allá del placer, es la comunicación y la expresión de los afectos. “SALUD SEXUAL ES LA INTEGRACION DE LOS ELEMENTOS SOMATICOS, EMOCIONALES, INTELECTUALES Y SOCIALES DEL SER SEXUAL, POR MEDIOS QUE SEAN POSITIVAMENTE ENRIQUECEDORES, Y QUE POTENCIEN LA PERSONALIDAD, LA COMUNICACION Y EL AMOR. PRESENTA DECISIVA IMPORTANCIA DESDE ESE PUNTO DE VISTA, EL DERECHO A LA INFORMACION SEXUAL Y EL DERECHO AL PLACER”. (O.M.S.) Las relaciones sexuales satisfactorias, placenteras, dignas de vivirse, son las que se basan en la comunicación y el respeto mutuo, y se establecen en un clima de afecto. Por el contrario ninguna relación sexual impuesta por el abuso, la violencia o la condición de superioridad de una persona hacia otra, puede resultar satisfactoria. No debemos permitir nunca que limiten nuestra libertad de elección respecto de los sentimientos y comportamientos sexuales. Somos los dueños de nuestras propias decisiones y debemos tomarlas de manera informada y responsable, cuidando nuestra salud y la del otro. Los DERECHOS SEXUALES son derechos universales basados en la libertad inherente, dignidad e igualdad para todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la SALUD SEXUAL debe ser un derecho humano básico. Para asegurarnos que los seres humanos de las sociedades desarrollen una sexualidad saludable, los Derechos Sexuales deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades de todas las maneras. La Salud Sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce los Derechos Sexuales. Todos debemos conocer nuestros derechos porque esto nos permite exigir que se respeten.





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