Fundacion Sivida – Rosario, Argentina

En acción frente al SIDA | Rosario, Argentina | 0341-4705218| info(a)sivida.org

¿Las personas con VIH/SIDA continúan teniendo sexo después del diagnóstico positivo? ¿Cómo se vive la sexualidad luego de conocer que se tiene VIH?

 Así como resulta complicado hablar de sexualidad en general, lo es más cuando intentamos explicar qué ocurre con la sexualidad después de un diagnóstico de VIH positivo. La sexualidad es más amplia que tener relaciones sexuales y en tanto prácticas ni una ni la otra tendrían que verse perjudicadas por tener VIH.

 

A menudo surge la suposición (en una primera etapa posterior al diagnóstico) que la sexualidad ha concluido, así como la salud y la vida concluirán también en un plazo más breve. Esto es natural que ocurra luego de recibir el diagnóstico y sin poseer suficiente información sobre el tema. A medida que el tiempo transcurre y las posibilidades de informarse, iniciar un control médico y tratamiento antirretroviral; las condiciones se van modificando y la manera de pensar y sentir también. Se comienza a pensar que es posible continuar con una vida normal, y por lo tanto la vida sexual tampoco se ve afectada.

 Es diferente si el diagnóstico es recibido por una pareja (hetero u homosexual) en la misma época, es decir, si ambos son diagnosticados VIH positivo, pues en ese caso resulta relevante la información que debe proporcionar el equipo de salud en relación a las prácticas de sexo más seguro para evitar la reinfección (la transmisión del virus de un organismo a otro y viceversa).

Si se trata de una pareja donde existe confianza y seguridad, esto facilitará más el acuerdo en el uso del preservativo y existirá apoyo del uno en el otro, como también puede acordarse no utilizarlo, conociendo las consecuencias que esto puede ocasionar.

 Pero cuando hablamos de personas diagnosticadas individualmente, la situación podría ser diferente, desde el momento que, la visión que puede llegar a tener de su futura vida sexual pudiera tornarse muy negativa. Es importante contar con personas que acompañen este proceso y no quedarse solo. Si sintieras que estás solo o que no podes compartirlo, el apoyo de un psicólogo, médico, consejero especializado en el tema, puede ayudarte. Acércate a conversar con ellos.

Tengamos en cuenta que quien conoce su infección, toma precaución en sus prácticas sexuales actuales y futuras, independientemente de si lo revela a su pareja sexual o no.

La idea más común en las PVVS (Personas que Viven con el Virus del SIDA) es pensar que si se trata de sexo ocasional, no resulta importante la revelación del diagnóstico y simplemente basta con acordar el uso del preservativo en esa relación, o sea, practicar sexo seguro para tomar cuidado sobre el otro y así evitar la infección o reinfección (tengamos en cuenta que no sabemos de antemano si la otra persona está infectada o no).

La situación es diferente si se comienza una relación con perspectivas de estable y los sentimientos entran a ponerse en juego. Normalmente, lo primero que aparece es el temor al rechazo después de la revelación y es por eso que muchas personas dilatan el momento de revelar por inseguridad en sí mismos y miedo a lo que pueda ocurrir con el futuro de la pareja.

Es aquí donde una buena intervención por parte del médico tratante, psicólogo o consejero de VIH/SIDA puede ayudar a quien padece estos temores a relajarse y poder visualizar con más naturalidad el tema para comunicarlo de la mejor manera posible. A mayor y mejor calidad de información, mayores posibilidades de habilitar a esta persona a asumir su serología como algo que no impida intentar una relación basada en la sinceridad y la comprensión por parte de ambos miembros de la pareja.

En este sentido, el apoyo de otras PVVS y de los grupos de reflexión entre pares es fundamental para conocer la manera en que otros han actuado en similares circunstancias y cuáles han sido los efectos de comunicar a sus parejas actuales o pasadas su estado serológico.

Existe una tendencia también a la vinculación casi exclusiva de PVVS con PVVS, como buscando sólo dentro de estos grupos a posibles futuras parejas, creyendo que, de esta manera, obvian la revelación de su diagnóstico, pero así y todo, no existen garantías de coincidencia, atracción o entendimiento por el sólo hecho de ser ambos personas que viven con el virus.

Un dato importante es considerar que, si la carga viral (nivel de virus en sangre), es indetectable (tan poca cantidad de virus en sangre que el método no puede detectarlo) o muy baja, menores son las posibilidades de infectar a otras personas por una práctica sexual sin protección, aunque no es imposible la infección porque se den estas condiciones.

Luego de superar años difíciles donde era común la aparición de enfermedades oportunistas con cierta frecuencia y la falta de tratamientos completos para controlar el virus, con el paso del tiempo y luego de haber logrado adherencia a los tratamientos antirretrovirales (eficacia de las drogas del cóctel en el organismo luego de un período de tiempo en el que se respetan las tomas y los horarios de toma de medicación) y a causa de todo esto podemos considerar al VIH una infección crónica.

Los conflictos de las PVVS pasan hoy día por la manera en que desean resocializar con su entorno e insertarse nuevamente, si fueron excluidos o se autoexcluyeron, en diferentes ámbitos: laboral, familiar, de pareja, amistades, etc.

Otra cuestión a tener en cuenta es la exigencia actual de una mejor la calidad de los servicios que se deben prestar a las PVVS desde el sector sanitario público o privado para lograr mejores resultados en el desarrollo de la vida cotidiana de las personas y una mejor aceptación de sí mismos, dejando cada vez más atrás el fantasma de la auto discriminación.

Una buena propuesta es transmitir el mensaje de que si van a sufrir actos discriminatorios en algún momento por vivir con VIH, que estos provengan de lo externo, del afuera (pues contamos con herramientas jurídicas eficientes para contrarrestar estos actos), pero no que provengan de nuestro propio interior, permitiéndonos avanzar en el desafío que significa vivir el día a día.

Si bien esto puede ser asimilado más fácilmente en otros aspectos de la vida diaria, donde sabemos que la transmisión del virus resulta imposible, es más complicado cuando nos referimos a la sexualidad, pues es en este punto donde las situaciones de exposición al virus podría presentarse si no se toman medidas de precaución efectivas.

Aún así, hoy conocemos que el VIH/SIDA avanza en distintas partes del mundo a causa del desconocimiento de encontrarse infectadas las personas por no haberse realizado nunca un testeo para VIH y que, obviamente, no utilizan medidas de precaución en sus prácticas sexuales (uso del preservativo) y no por quienes ya han sido diagnosticados. Esta reflexión resulta importante para desmitificar ciertos preconceptos que continúan colocando a las personas que viven con el virus en el lugar de personas peligrosas o riesgosas y que por lo tanto sería aconsejable no mantener relaciones sexuales con las mismas para evitar infectarse.

Las persona que viven con VIH tienen derecho a una sexualidad plena y placentera tanto entre pares como con parejas serodiscordantes (uno vive con VIH y el otro no) siempre con la suficiente información para conocer cómo puede producirse la infección y cómo no, y para encontrarse anímicamente lúcidos para negociar el uso del preservativo en las mejores condiciones.

Consultas en Sivida
 

cforms contact form by delicious:days